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‘La ventana marroncita’: una historia de amor del gran Diomedes Díaz

La casa está ubicada en su pueblo natal, en La Junta, sur de La Guajira. Su pueblo natal llora su partida.

 Fotos de José Iguarán G.

Las canciones del gran Diomedes Díaz, que este 25 de diciembre le darán el último adiós en Valledupar, fueron inspiradas en sus vivencias o historias de amor.

Una de ellas, tiene su génesis en La Junta, zona rural de San Juan del Cesar,  sur de La Guajira, donde sus amigos y allegados lo recuerdan con mucho cariño y amor.

Entre sus amigos y familiares, como María Teresa Gutiérrez, Diomedes Díaz dejó entrever desde muy chico sus dotes de compositor.

“Fue mi alumno en la escuela de La Junta y era un niño normal, de familia humilde de corte campesino y común corriente, que no pensaba llegar al estatus donde estuvo. Llegaba a la casa y esperaba en la terraza que salieran los niños de la casa para salir a jugar”, recordó la maestra María Teresa Gutiérrez.

Sin embargo, en su juventud, a Diomedes Díaz la picardía y la coquetería le salían a flor de piel como a todo guajiro. Durante una de esas parrandas, llenas de romanticismo, nació una canción de su inspiración, que es considerada un himno del vallenato: ‘La ventana marroncita’.

Así lo dijo Hernán Acosta Solano, hermano de Patricia Acosta Solano, mujer que fue la inspiración de esta bella canción. 

“La historia del folclor vallenato tiene en ‘La ventana marroncita’  un icono para La Junta. Estaba enamorado de mi hermana y sucedió el hecho de ‘La ventana marroncita’. Nosotros pues no éramos muy gustosos de esos enamoramientos, pero tú sabes que el que insiste consigue y se dieron las cosas para bien de ambos”, recordó Hernán Acosta.

En esa época, dando serenatas a su gran Patricia, varios balazos al aire no disuadieron al ‘Cacique de La Junta’ en su afán de conquistarla.

“Por el lado derecho de la casa por donde está la carretera que conduce a Carrizal le colocó una serenata y nosotros perplejos porque no sabíamos quién era y descubrimos que era Diomedes que estaba enamorado de Patricia, mi hermana. Sin embargo, la serenata estaba muy alta y yo le dije que bajara el volumen y lo que hicieron fue subirlo. Cuando lo suben yo saco una pistola y hago dos tiros al aire pero no para Diomedes sino al aire para que bajara el volumen”, contó Acosta Solano.

No obstante la historia no culmina ahí. “Resulta que a Diomedes como a los dos a tres años cuando estaba en su reinado la bonanza marimbera, a él le regalaron una camioneta y un revólver y me hizo una descarga en toda la ventana marroncita. Entonces mi mamá dijo eso a mí me ofende que Diomedes me haga tiro en la calle y que me le dé serenata a la hija. Por eso la canción dice que “a mí no me importa si se ofende”. El hombre se agarró de ahí y hizo la canción”, recordó quien sería protagonista de una de las canciones más bellas del vallenato.

Un amigo de la niñez de Diomedes Díaz Maestre, Rubén Darío Araujo Cuello, recordó anécdotas de ‘La ventana marroncita’.

“Una anécdota entre los amores en la casa de la ventana marroncita. Cuando estaba durmiendo en la casa escuché una conversación en un baño y era la enamorada que estaba hablando con unos ‘boqui toqui’ o unos radio de comunicación que le había regalado Nefer Ariza para que se comunicaran Diomedes Díaz y Patricia porque en esa entonces no había celular”, contó entre risas Rubén Darío Cuello.

Luego evitar que la ‘ventana marroncita’ siguiera separando ese amor, Diomedes decide llevarse a Patricia para Barranquilla.

“Trajo una plata que se ganó de un toque y contamos la plata para ver si alcanzaba para bajarnos en el hotel El Prado en Barranquilla. La contamos y como alcanzaba la sacamos y nos la llevábamos para Barranquilla. Duramos un semana en Barranquilla y eso fue el acabose del mundo en este pueblo. Vea ahí están los frutos: Rafael Santos, Martin Elías, Diomedes de Jesús y Luis Ángel, 4 varones dos cantantes buenísimos. Posteriormente se separaron porque la vida del artista es muy difícil y cuando las mujeres son celosas y en estos pueblos existe el celo, entonces es problema. Pero quedaron las mejores relaciones. Patricia decía que a ella era a quien le tocaba recogerlo cuando estaba viejito, pero gracias a mi Dios le dio esta muerte tan bonita porque fue una muerte que él no la sintió y tampoco su misma familia”, dijo Araujo Cuello.

Turistas de todos lados

La familia Acosta Solano ante el ‘boom’ de la canción optó por dejar la casa intacta, ya que desde todas partes del mundo viajan a conocer ‘la ventana marroncita’, del gran Diomedes Díaz.

“La casa la vamos a dejar del mismo color en recuerdo de esa historia. Esta casa atrae a muchos turistas aquí en La Junta. Vienen de diferentes partes del país y del exterior. Vienen de Panamá, de Venezuela y demás lugares vienen a tomarle fotos a la ventana marroncita”, dijo Hernán Acosta.

Arriba, en la fotografía, Hernán Acosta Solano, hermano de Patricia, muestra ‘la ventana marroncita’.

Cuarto de Patricia Acosta, primera mujer de Diomedes Díaz.

Los recuerdos se le vinieron a la mente a Hernán cada vez que escucha la canción del ‘Cacique de La Junta’.

‘La ventana marroncita’ se encuentra en La Junta, zona rural de San Juan del Cesar, sur de La Guajira.

Rubén Darío Araujo Cuello, amigo de la infancia de Diomedes Díaz.

 

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